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de foros......El urbanismo se ha convertido en caldo de cultivo de la corrupción, quizá porque hay demasiado dinero en juego y demasiado fácil de conseguir. Si a esto se añade que los ayuntamientos, de cualquier color polÃtico, están instalados, en general, en la 'cultura del ladrillo', el resultado es el actual proceso de transformación acelerado y descontrolado. Según parece, en los últimos 15 o 20 años se ha urbanizado en España más suelo que en todos los siglos precedentes. Esto no significa que todos los procesos urbanÃsticos estén 'contaminados', pero sà que hay que extremar los controles sobre las grandes decisiones urbanÃsticas que afecten al uso del suelo.
En el marco institucional vigente, los municipios son competentes para establecer, en su ámbito, el 'modelo territorial' a través del planeamiento urbanÃstico general. Pero las comunidades autónomas controlan la aprobación definitiva de este instrumento de ordenación, bien porque les corresponde esa competencia bien porque emiten un informe vinculante con carácter previo a la aprobación municipal. En el plan general es donde se adoptan las grandes decisiones sobre lo que se va a hacer o proteger en el término municipal. La discrepancia entre ambas administraciones ha dado lugar a numerosos conflictos, que acaban en los tribunales. No hace falta decir que esta 'judicialización' del urbanismo es indeseable y favorece casi siempre a las administraciones más proclives a la polÃtica de hechos consumados que a la defensa de la legalidad.
Para que la discusión sobre la ordenación propuesta por el Ayuntamiento en su plan general no se convierta en un 'pulso' con la Administración autonómica, es importante que ésta tenga su propio marco de ordenación territorial, que será la referencia para formular observaciones al diseño elaborado por el Ayuntamiento. De ese modo no se evitarán los conflictos, pero se objetivará el debate, porque la Comunidad Autónoma tendrá que fundamentar su oposición en la defensa de los intereses supramunicipales reflejados en los planes de ordenación del territorio. Asà está ocurriendo en bastantes comunidades . Pero por esa vÃa tampoco se puede eliminar la capacidad decisoria a los ayuntamientos. Hay que encontrar un equilibrio. Se podrÃa abrir camino mediante la cooperación intermunicipal, que sirva para definir objetivos comunes a un conjunto de municipios. Si lo hicieran asÃ, ya no actuarÃan sólo en defensa de sus intereses. TendrÃan que buscar opciones integradoras que facilitarÃan la elaboración de los planes de ordenación del territorio por la Comunidad Autónoma y contribuirÃan a reforzar la conciencia de que ésa es una tarea de todos.http://www.aedru.org/noticiasurbanismo.htm
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