Me acabo de enterar de una acción para ejercer nuestro poder hacia las compañÃas petrolÃferas. ¡¡¡Podemos hacer bajar el precio de la gasolina a los colosos del petróleo sin tener que renunciar a comprar gasolina!!!
Están empezando a correr rumores que la gasolina aumentará todavÃa hasta llegar a los 1,10 euros el litro. Si a eso le sumamos que en Galicia tiene un "impuesto" que se han sacado del bolsillo la Xunta para tapar el agujero del Sergas, la situación se vuelve insostenible y la reacción de subida de precios en cadena está asegurada.
Podemos hacer bajar el precio sólo si nos movemos juntos de manera inteligente y solidaria.
Efectivamente, aquà o que non corre... Cambian as cores do goberno central e o Goberno de Nigrán empeza a ver peligrar os seus negocios de venta de terreos públicos a promotoras privadas para poder sacar tallada do asunto, xa que o PSOE dentro do seu programa polÃtico promete cambiar a lei do solo na que se establecerá que os terreos públicos teñen preferencia de ser utilizados para a construcción de vivenda pública.
A sabiendas de que hablar de la muerte resulta morboso y antivital, un acontecimiento de ardiente actualidad, entre nuestra comunidad, bien merece una reflexión. En primer lugar, quisiera disentir del dicho comúnmente admitido de que “ la muerte nos iguala a todos”. No es verdad. Esta idea es absurda y falaz. En este complicado mundo, hay muchas formas distintas de rematar la partida que nos ha tocado jugar. No hay muertes iguales como tampoco hay vidas iguales.
Hasta hace poco, nos moríamos rodeados de familiares y vecinos como si de un acto social se tratara; era como un teatro que escenificaba en vivo el drama de la muerte. Los muertos se quedaban entre nosotros; seguían siendo nuestros vecinos. Los cementerios penetraban en las aldeas, rodeaban las iglesias, ocupaban un lugar destacado en nuestra parroquia o pueblo, incluso se adentraba en los habitáculos de las familias. No parece sino que el hecho de la muerte fuera un derecho sentido y debido.